Dios en el diván
Hay pocas cosas que me provoquen tanto placer como una buena conversación. Más si es entre dos contendientes brillantes, porque para dos eruditos, una discusión dialéctica es casi un combate de boxeo. En… Sigue leyendo
Hay pocas cosas que me provoquen tanto placer como una buena conversación. Más si es entre dos contendientes brillantes, porque para dos eruditos, una discusión dialéctica es casi un combate de boxeo. En… Sigue leyendo