M Clan: “La madurez es saber domar el ego, si no, haces aguas”

M-Clan (Foto La Espuma de los días - J.S.Gutiérrez)

M Clan
(Foto La Espuma de los días – J.S.Gutiérrez)

El rock es salir a un escenario y dejarse la piel y el alma en cada nota. El rock no se piensa, se lleva en las venas y en las tripas. El rock no se crea en un laboratorio. Ellos son rock. Y lo son desde hace 20 años. En estas dos décadas han tocado en garitos medio vacíos y llenado estadios. Han recorrido todas las carreteras de España y volado al extranjero para grabar. Han sido los Black crowes de la huerta y los de Carolina. Ahora son, simplemente, M Clan.

En junio llenaron dos noches el Teatro Circo Price. Las entradas volaron y la Ronda de Atocha vivió dos veladas de rock y pura energía como se recuerdan pocas. Dos noches de sueño para ellos y para todos los que gritaron y saltaron hasta caer rendidos a las órdenes de Carlos Tarque. Para los que se lo perdieron, y para los que quieran repetir, habrá una segunda oportunidad el 23 de diciembre en el Barclaycard Arena (antiguo Palacio de los Deportes). Y además de las dos horas de buen rock prometen nuevas sorpresas. De momento se sabe que a los amigos que les acompañaron se unen Fortu (Obús), Ovidi (Los Zigarros) y Leiva.

Pero mientras llega la fecha, se pueden mitigar las ganas de M Clan en directo con Dos noches en el Price, que salió a la venta el pasado día 30 y que recoge la fiesta de 20 cumpleaños del grupo murciano en dos CD’s,  la grabación en DVD del mismo y el documental Las calles siguen ardiendo. Es su décimo trabajo y su segundo directo. Y si Sin enchufe supuso un salto de gigante en su carrera, la mejor forma de definir este es, como dijo Ricardo Ruipérez, un disco que suena como suenan ellos en directo. Como suenan pocos.

El día amanece lluvioso y gris en Madrid. Un día muy melancólico, comentan los rockeros frente al ventanal. “A mí me gustan”, indica el vocalista apoyado en una columna. Muy apropiado para quedarse en el hotel haciendo promo, bomean. En la cafetería reina el silencio. Toman té con leche. “Hola, yo soy Carlos”. Así se presenta, con una sonrisa, el que para muchos es uno de los mejores, si no el mejor, frontmen del rock español actual. Como si fuera un recién llegado. Simple y sin artificios. Carlos Tarque (Santiago de Chile, 1969) sorprende por su forma calmada de hablar, mucho más cómplice en sus gestos que su incendiaria presencia sobre el escenario, aunque sus expresivos ojos no tardan en delatar cuando algo le sorprende, le incomoda o le gusta. Su “hermano mayorRicardo Ruipérez (Murcia 1968) es más sosegado aunque su forma de hablar demuestra una seguridad aplastante. Se apoya menos en sus manos para expresarse y siempre se toma un segundo de más antes de empezar a hablar.

La conversación con ellos es amena y distendida, lejos de la pose artificial que se les supone a muchas estrellas del rock. Divaga por series de televisión y aficiones hasta que se centra en lo que nos ha llevado allí. Su música.

Pregunta: Pregunta inevitable, ¿cómo recordáis aquellas dos noches?

Ricardo Ruipérez (RR): Bueno, la verdad es que planteamos hacer un disco en directo hace ya años para el 20 aniversario. Llamamos a muchos invitados y todos tenían muchas ganas, mucho cariño. Salimos al Price y todo estaba bien montado, el equipo era increíble, nada podía fallar y así fue. Bueno, se rompió una mesa de monitores en el ensayo …

Carlos Tarque (CT): Las cosas malas pasan el día de la prueba de sonido.

RR: Lo recordamos como algo inolvidable, lo que pasa es que lo tenemos muy cerca. Dentro de diez años… Si Sin enchufe fue un momento mágico yo creo que el del Price es aún mejor.

P: Habéis dicho que por fin tenéis un disco que suena como vosotros sonáis en directo.

CT: Yo creo que… Me hace gracia eso, ¿grupos que tengan mal directo, los hay?

RR: Muchísimos.

Carlos Tarque (Foto: La Espuma de los Días - J.S. Gutiérrez)

Carlos Tarque
(Foto: La Espuma de los Días
J.S. Gutiérrez)

CT: De nosotros siempre han dicho que tenemos buen directo. ¿Por qué no vamos a tener un disco en directo? Es como sonamos nosotros. Nos han dicho: ‘es que sonáis como en disco’. No, es que en disco sonamos como en directo, porque los grabamos en directo. Vamos al estudio, nos enchufamos y tocamos. Regrabamos algunas cosas, pero en general estamos grabando como tocamos, con la misma energía.

P: De hecho, cuando se habla de M Clan surgen dos comentarios: ‘me enganché a ellos cuando les escuché en directo’.

CT: Qué bien.

P: Y el otro: ‘es un grupo superviviente’. Os ha pasado de todo y ahí seguís los dos.

CT: Puede ser, sí. ¿Supervivientes? Lo entiendo como metáfora porque suele ser cuando ha pasado algo grave, un desastre. Y en este caso no ha pasado… ha pasado la vida…

P: Un accidente de coche…

CT: Sí, sí nos han pasado cosas, pero… [parece recordar algo y se ríe]. Mucha gente dice ‘cuando fui en directo a veros es cuando me gustasteis’ lo cual es de puta madre. Quizá tenemos que poner más empeño en los discos de estudio… No sé.

RR: En nuestro caso es una diferencia natural, porque Tarque, como es en directo, la participación del público…, eso jamás se va a conseguir en un disco de estudio. Los intentamos cuidar al máximo, pero esa fuerza no la van a registrar. Hacemos una balada y suena como un cañón, la energía, su forma de cantar y cómo tocamos. Eso no lo van a registrar nunca.

P: Esa era mi siguiente pregunta, ¿cuánto de responsabilidad tiene la forma de ser de Carlos sobre el escenario?

RR: Toda. Si fuera otro cantante y no se moviera, pues no sería él. [A Tarque] ¿Es o no?

CT: No tengo nada que decir al respecto.

P: Y después de que te comparen en el documental que habéis hecho con… ¿Ha quedado alguien por mencionar para comparar tu voz?

CT: Bueno, costó bastante dinero sobornar a los músicos. Jamones, embutidos leoneses… La verdad es que me encanta, pero me parece un poco exagerado todo lo que dicen. [A Ruipérez] ¿Te acuerdas cuando dijimos ‘ahora nos apetece que hablen muy bien de nosotros’? Son amigos que han venido a colaborar en el documental y bueno, tienen su parte de razón en algunas cosas, y su parte de exageración, que es lo que hace el cariño.

P: Pero es cierto que se te considera el mejor frontman…

CT: Tampoco es que haya muchos.  Yo no lo creo, hay gente muy buena en España. Bunbury es espectacular. Tanto ahora como con Héroes del Silencio. Héroes te podía gustar más o menos pero él era brutal. La verdad es que me da un poco igual, sinceramente, si me pongo a pensar en eso, en lo bueno que soy, me pierdo en cosas que no me interesan.

P: Ya que mencionas a Bunbury ¿Por qué fue el único invitado que no se anunció?

CT: Porque estaba de gira. Habíamos hablado con él y no podía venir. Pero en el último momento  tuvo un problema de salud, en el ojo, su guitarrista. A última hora le dijimos ‘Enrique, ha pasado esto’, y él, ‘joder tío, voy a ir a cantar con vosotros, estoy jodido con lo de mi guitarrista porque se puede quedar ciego…’ Y al final se pudo apuntar. Y estuvo bastante bien por cierto. [Con Enrique Bunbury interpretó una versión de Miedo impactante].

RR: Es espectacular y tiene una forma de cantar…

CT: Es bestial, encantado con él, la verdad es que súper agradecidos porque se portó con nosotros muy bien.

P: Después de 20 años,  tenéis más libertad que antes a la hora de decidir qué hacer…

RR: Tenemos la misma libertad ahora que hace 20 años.

CT: O sea, ninguna.

Ricardo Ruipérez (Foto La Espuma de los Días - J.S. Gutiérrez)

Ricardo Ruipérez
(Foto La Espuma de los Días
J.S. Gutiérrez)

RR: Hemos hecho lo que nos ha apetecido. Si hemos querido ir a Toronto nos lo han pagado, hemos querido ir a Francia, también.

CT: Nunca hemos perdido la libertad.

P: Con el parón después de Sopa Fría hasta Memorias de un espantapájaros sí estabais buscando…

CT: En un momento, si quieres, buscábamos para un disco recopilatorio [Retrovisión, 2006] un tema para las radios. Nos vimos como tres o cuatro meses buscando un single más que una canción que nos saliera del alma. Ahí fue cuando nos cambió un poco el chip. Pero no nos llamaban de la compañía y nos decían ‘tenéis que tener un single’. No. Éramos este señor y yo. ‘Tío, hay que hacer un single, porque las radios…’ Ellos estaban a la espera. La compañía nunca nos ha presionado. Todo lo contrario.

P: Es curioso. Buscáis un single, pero vuestros dos grandes éxitos en las radios aparecen casi por casualidad. Llamando a la tierra lo grabáis el último día, por grabar…

CT: Sí, y Carolina parecido. Es que las cosas a veces pasan así. Luego las buscas y no las encuentras. Bueno, los americanos sí las encuentran, pero nosotros no. Como casi todo lo bueno que pasa en la vida. Tienes que estar alerta, pero si estás obsesionado no ves las cosas.

RR: Aparte no te bloqueas e intentas escoger el mejor camino. Es importante respetar el tiempo de las cosas. Componer tiene un tiempo, girar tiene otro, estar de promo tiene otro… Si los mezclas, entonces no te sale nada bien. Es importante acotar las parcelas y ponerte de lleno con ello. No puedes pensar en la repercusión porque entonces eres víctima de lo otro.

P: [A Ricardo] ¿Separas los tiempos de gira y los tiempos de sentarte a componer? ¿No compones durante la gira?

RR: No, en este caso, él y yo, con [Carlos] Raya, nos vemos, tocamos, pero luego no…

CT: No nos funciona bien. Hay gente que a la que sí, pero son chips diferentes, para mí por lo menos. A setas o a Rolex. Estamos de gira, pues venga, a tope. Girar, rock’n’roll, subirte al escenario. Salir, luego viajar, echar la siesta, comer y luego tocar. Otra cosa es que te pongas a escribir algo porque te viene. Pero, por lo general, el chip de componer es otro.

P: Así que queda un tiempo para vuestro siguiente disco, porque ahora comenzáis la gira, el día 23 de hecho repetís en Madrid…

CT: Cuando hablamos de gira no quiere decir que estemos todos los días fuera. Hacemos viernes y sábado y luego nos vamos a casa. En esos días sí componemos. Tenemos el resto de los días de la semana. Ricardo va a hacer un disco en solitario, [Ricardo ríe], Se va a llamar Déjame en paz…

RR: Las giras de aquí son realmente cortas. Tirarte una gira de setenta bolos es un mega éxito. Nosotros las hemos hecho de cien y ciento veinte bolos…

CT: Sí, hubo un momento que estábamos un mes fuera de casa. En España parece que no hay distancias pero si tocas lunes, martes, jueves, viernes, domingo, y lunes para descansar un día de cada cuatro no puedes irte a tu casa. Y estás ahí perdido en el hotel de Navaluenga, porque esa es la realidad. No tienes un aeropuerto o un hotel de puta madre…

RR: Y dormir tirados…

P: ¿Entonces no echáis de menos las giras de 110 bolos, no?

RR: Yo no.

CT: La verdad que no. Lo ideal, para ya unos señores como nosotros, es tocar dos días a la semana. Para mí lo ideal sería tocar dos días a la semana durante seis meses al año, durante cuatro, y el resto no hacer nada, componer e irme de viaje.

RR: Sí, estaba pensado yo qué sería lo ideal, por ejemplo, sería ideal hacer veinte bolos…

CT: Lo que hacíamos nosotros. El verano me gustaría no tocarlo, prefiero irme de vacaciones.

P: ¿Porque el público es diferente? ¿El público de verano es diferente?

CT: Sí.

RR: Sí, es verano, los conciertos, el calor…

CT: El aire libre. Es otro público más popular, por así decirlo. El público de invierno, que viene a tu concierto, que paga veinticinco por su entrada y tal, es tu público realmente. El otro público, es público, respetable, pero tú vas a Valladolid en las fiestas y va todo el pueblo.

RR: Pero es una cuestión más vital que de público. Este verano hemos hecho Coruña, Gijón,  que fueron bolazos maravillosos. Pero es algo más vital. Preferimos tocar en invierno, trabajar en invierno. El verano es una cosa más para el ocio, los críos están de vacaciones, es otra movida. Cuando tienes hijos eres otra persona.  Tienes otra responsabilidad y otras necesidades, y también cosas en las que antes no pensabas, pero que ahora hay que pensarlas y programarlo mucho para estar bien, en forma, llevar una vida ordenada…

P: Volviendo a Serenade, ¿fue una decisión comercial hacerla?

CT: No, hicimos un disco y de repente sentíamos que nos faltaba algo. Y decidimos hacer esa versión porque nos gustaba el tema y al grabarlo, de repente, nos dimos cuenta que era un hit.

P: ¿Fue ese el momento en que os disteis cuenta de que lo habíais conseguido?

Ricardo Ruipérez (Foto: La Espuma de los Días J.S. Gutiérrez)

Ricardo Ruipérez
(Foto: La Espuma de los Días
J.S. Gutiérrez)

RR: Fue más…, quizá no son esas las palabras….

CT: Nosotros ya lo dijimos cuando grabamos nuestro primer disco.

RR: Mucho más que con Sin enchufe o con Usar y tirar.

CT: Luego, lo que pasa es que si que, de repente dijimos, hostias, hemos conseguido vender discos. En una semana vendías 40.000 discos….

RR: Y ganar dinero. Nosotros hemos sido pobres como ratas toda la puta vida y de pronto teníamos pasta para comprar una casa, era algo poco frecuente. Se lo conté a mi madre: ‘me voy a comprar una casa’ y mi madre me miró: ‘tú estás loco, se te ha ido la cabeza o qué’. Eso te da serenidad y ya tienes algo sólido para construir una carrera. Pero en realidad, con nuestra ingenuidad, ‘lo hemos conseguido’, eso lo pensamos al firmar un contrato con Warner. Ir a Estados Unidos a grabar. Una alegría tío. Eso es maravilloso. Y con toda nuestra ingenuidad, porque no sabíamos lo que era vender discos ni llenar un concierto en que la gente pagara por verte. Estamos hablando de cosas muy básicas.

P: En esa etapa, Un buen momento, Coliseum, tu voz es mucho más pegada al rock, digamos, duro, y en la etapa que se inicia con Memorias es mucho más soul, mucho más…

CT: Yo creo que en Coliseum cantaba en una tesitura un poco forzada, un poco no, si lo digo yo es porque sé de lo que hablo. Eso me costó perder voz porque estaba muy forzado, ya más adelante fue mejor, más cómodo y más agradable de oír.

RR: Y más natural, sobre todo.

CT: De todas maneras no reniego para nada de aquella época, había que hacerlo así y lo hicimos. La esencia del rock está en salir al escenario y tocar. ¿Dónde está la esencia del rock? En hacer las cosas con corazón.

P: No renegáis de ninguna de vuestras etapas. De la primera no, de la segunda habéis dicho que tampoco, esa etapa comercial…

CT: No, porque esos son caminos que has tomado en un momento dado y no te puedes arrepentir de caminos que te han llevado a estar aquí. Admiro las decisiones que hemos tomado, porque han sido buenas decisiones les gusten a unos más o les guste menos. Sobre todo porque las hemos tomado nosotros.

P: En el repertorio del Price, ¿hay un tema que se quedara fuera, no por tiempo sino porque no encajara, algún tema que quisierais meter y dijerais este tema no encaja?

RR: Muchos, más de veinte. De 80 canciones, primero intentamos que fueran lo más fiel a lo que actualmente hacemos en directo y añadir cinco o seis que tenían que estar, y ahí decidimos. Podrían haber entrado otros perfectamente.

P: El concierto se ha centrado en Memorias… y en….

RR: El concierto se ha centrado en el directo de M-Clan. Hay más temas de algunos discos porque el formato lo requería, porque esas canciones daban más juego para los metales, el directo tiene una dinámica para la que nos venían bien esos discos. No es un repertorio centrado en esos discos. Está centrado en lo que tocamos últimamente.

P: Habéis hablado mucho de vuestro público. ¿Existe un público de M-Clan?¿Cómo es?

CT: Pues el que viene a los conciertos. Si quieres decir si hay un perfil de público de M-Clan, hay mucho de todo. Hay gente que le gusta la música sin más, hay rockeros hasta la médula…

Carlos Tarque (Foto: La Espuma de los Días J.S. Gutiérrez)

Carlos Tarque
(Foto: La Espuma de los Días
J.S. Gutiérrez)

RR: Sí, yo  creo que ese es el denominador común. Les gusta mucho la música. Hay varias generaciones, gente de cuarenta, cincuenta, de treinta, pero sobre todo a la que tú le hablas de Marvin Gaye y saben quién es. Pero luego tenemos el otro perfil, de tocar en verano en fiestas grandes y hay mucha gente que viene para ver un buen concierto en directo, porque eso también lo tenemos, no somos sólo una banda de rock, somos un poco más. Por eso traemos a mucha gente. El otro día en Gijón , que había, ¿veinte mil personas? Turistas a lo mejor había ocho mil, pero que van a oír a M-clan.

P: ¿Es cierto que Ricardo es el ‘cerebro en la sombra’ de M Clan?

RR: No, yo… Charlie, o sea….

CT: No, lo que quiere decir Charlie con eso es que… [a Ricardo] Un poco sí que lo eres. Lo que quiere decir es que yo siempre soy la cabeza visible, de hecho mucha gente dice: ‘Joder, Ricardo que bien habla’. Porque no lo habíais oído antes, porque no destaca. Yo destaco más en el escenario por mi actitud, por mi…, Pero somos dos aquí.

P: Hay mucho ego en el rock, ¿cómo lleváis la lucha de egos siendo dos?

RR: El ego, con los años aprendes a domarlo. La madurez es eso, saber domar el ego, y si no lo domas hace aguas. Sabemos perfectamente dónde está el suyo y dónde está el mío. No chocamos porque yo le puedo poner una trampa a él o él a mí, pero no lo hacemos.

CT: Principalmente porque no lleva a ningún sitio. Otra cosa es que tú opinas una cosa y yo otra, pues defendemos cada uno una posición. Tampoco somos el PP y el PSOE. No somos la oposición el uno del otro, estamos en el mismo tren, pero sí que hay cosas del trabajo cotidiano, en las que hay que dialogar y ceder  y entonces todo funciona mejor. Si estás todo el rato con el ‘que no’, no llegarás a ningún lado.

RR: Tenemos una amistad muy particular, de muchos años. Un poco de hermano mayor a hermano pequeño. Eso está por encima del grupo y por encima de todo.

CT: Vamos, que tiene seis meses más que yo…

RR: Ya, pero es un poco ese papel el que nos asignamos. La relación con él está muy por encima de M-Clan. Es lo que nos une de cara al exterior,  pero el que nos conoce de verdad, los amigos que tenemos desde hace 20 años, que son los mismos, saben que esto va mucho más allá. Sé perfectamente lo que él piensa de mí, lo que yo pienso de él. No hay lugar para triquiñuelas. Sé lo que tengo que decirle para molestarlo y él a mí igual, entonces no se lo digo. Solamente con mirarlo ya sabe que eso a mí no me gusta y no lo va a hacer, o yo igual. Tenemos tanta conexión que sé perfectamente si la chaqueta que llevo le gusta o no, además sin que me mire. Si luego hace un comentario, sé cuándo lo va a hacer, son muchos años trabajando y creando juntos. Una intensidad emocional que hace que necesitemos separarnos muchas veces. Además él es muy hiperactivo, luego si nos metemos a componer, dices, ostias, vete tú para allá que me vaya yo para acá.

P: Esa diferencia es la que quizás os ha hecho avanzar hasta donde estáis, el aporte mutuo os ha enriquecido.

RR: Claro, hemos aprendido a ver lo positivo. Un avión que tiene dos motores y cada uno va por su lado da vueltas, no avanza. Vamos a por eso, pues quitemos la paja.

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