Las ánimas de Bernini

Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598 - Roma, 1680).

Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598 – Roma, 1680).

El Museo del Prado es una de mis visitas obligadas desde que llegué por Madrid, allá por los ochenta. Por aquél entonces dedicaba toda una mañana, o una tarde, a recorrer las salas del museo hasta cansarme. Ahora, con la edad y el hábito, me acerco una o dos tardes en horario gratuito, de 6 a 8 de la tarde, no tanto por la gratuidad como por la comodidad. Me resulta agradable y reconfortante acercarme paseando a la caída de la tarde, bien por el Paseo del Prado, bien desde el Parque del Retiro, por la Calle Alfonso XII, seleccionar una sala o un tema y me dedicarme a disfrutar un par de horas.

Me gusta el Prado. Probablemente que pese mucho la nostalgia y el romanticismo. Nunca olvidaré la impresión que me causaron Las Hilanderas de Velázquez o El Guernica de Picasso, cuando estaba en el Casón del Buen Retiro, al descubrirlos en todo su esplendor con veinte y pocos años, la primera vez que pasé de Despeñaperros. Pero también hay que destacar la calidad del Museo. En todos los sentidos. Lamentablemente, lejos de las grandes capitales hay pocas posibilidades, pero aún así me precio de conocer bastantes museos y pocos alcanzan la calidad de El Prado. El orden, la limpieza, el mantenimiento, la colocación de las obras y la información pareja… todo contribuye a captar la atención del visitante y a dejarle la sensación de que la experiencia le ha sabido a poco por mucho tiempo que le dedique.

Esto es aplicable a las exposiciones temporales. Éstas no forman parte de la gratuidad de la entrada siendo preciso abonar un suplemento, pero merece la pena. No recuerdo una que me haya defraudado y ya tengo anotada en mi agenda la que hoy se inicia, Las Ánimas de Bernini, Arte en Roma para la Corte española. Una muestra de 39 obras que el Museo presenta desde hoy hasta el 9 de febrero con el atractivo añadido de ser la primera vez que se organiza una exposición que contempla y plantea, de modo monográfico, las complejas relaciones artísticas, culturales, diplomáticas y políticas que Bernini mantuvo con la Monarquía Hispánica durante el siglo XVII.

Anima beata y Anima dannata, expuestas por primera vez en España.

Anima beata y Anima dannata, expuestas por primera vez en España.

De las 39 obras que componen la muestra destacan Anima beata y Anima dannata (1619), obras extraordinarias realizadas en mármol cuando aún era un joven escultor que se conservan en la embajada de España ante la Santa Sede en Roma y que por primera vez se exponen ahora en el Museo del Prado. Veinte y seis de estas obras pertenecen a Bernini que incluyen esculturas, óleos, estampas y dibujos, junto a dieciséis de otros artistas, como Codazzi o Velázquez, procedentes de diferentes instituciones y coleccionistas privados que contextualizan la relación de Bernini con Felipe IV, Carlos II y otros comitentes en Roma, desde embajadores a cardenales y prelados. También se pueden contemplar en la exposición el boceto en terracota y algunos dibujos preparatorios para la elaboración del Éxtasis de Santa Teresa (1647-1651), una de las obras más representativas de su producción y de su concepcón del arte como “unidad de las artes visuales”.

Boceto en terracota para el Éxtasis de Santa Teresa, una de sus obras más representaitvas

Boceto en terracota para el Éxtasis de Santa Teresa, una de sus obras más representaitvas

Por tanto, no es sólo una muestra de arte, sino que, además, pretende poner de manifiesto los conflictos y juegos de equilibrios políticos resueltos y expresados tantas veces en términos artísticos y arquitectónicos, en los que Bernini cumplió un papel tan consistente como decisivo de los intereses cambiantes de sus comitentes.

La muestra se vertebra en tres secciones que ilustran la compleja relación de Bernini con España y, al tiempo, constituye casi una síntesis de su propia evolución como artista polifacético, recorriendo un rico itinerario desde algunos de los grandes proyectos arquitectónicos y urbanísticos a sus escenográficas capillas y esculturas, así como a sus fuentes, pinturas y dibujos para otros proyectos.

Una excelente excusa, si hiciera falta alguna, para acercarse una vez más al Museo del Prado. La entrada al Museo, 14 euros, permite la visita a esta colección permanente y a las exposiciones temporales coincidentes con su horario de apertura. También existe la posibilidad de acceder, de lunes a sábado de 18.00 a 20.00, y domingos y festivos de 17.00 a 19.00 con entrada reducida por importe de 7 euros.

Por otro lado, el Museo ha organizado un programa específico de actividades en torno a la muestra para facilitar al público su recorrido por la sala. Además del habitual ciclo de conferencias, se han programado breves charlas didácticas en el auditorio, un curso monográfico y un concierto extraordinario que integrará poesía y música.

Se puede acceder al Programa completo de actividades en la web del Museo: www.museodelprado.es

 

 

 

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