Se nos va Amparo Baró, inolvidable Sole, impecable actriz

Amparo Baró (Foto: letrasenvena.com)

Amparo Baró
(Foto: letrasenvena.com)

Forma parte de la familia desde que tengo uso de razón. Como tantos otros que se colaban por casa en la sobremesa, ya fuera por la tarde en las tele-novelas, o a los postres de la cena en los Estudio 1. Mentiría si dijera que la recuerdo en tal papel o en cual interpretación, pero sí que la recuerdo, forma parte de mi subconsciente. Eran tiempos de una sola cadena con rombos, uno para mayores de catorce años y dos para los de dieciséis, pero mi padre nunca les hico demasiado caso y, fiándose más de su criterio, nos permitía trasnochar los viernes, “el teatro no hace daño“, decía. Así de la mano y la voz de Amparo y tantos otros sucumbí al hechizo de la farándula.

No he tenido el placer de verla en teatro, sólo en cine y, principalmente en televisión. Tampoco la recuerdo en un papel principal, siempre de figurante, formando parte de ese ingente gremio de secundarios que tanto han dado y hecho por la cultura de este país y con qué poco reconocimiento. Integrando una generación de actrices y actores sencillos y humildes en una España humilde, sin ego ni arrogancia, artesanos de la palabra y el gesto, viviendo de, por y para la escena.

Soledad Huete en la serie de Tele 5 Siete Vidas le proporcionaría su mayor éxito y reconocimiento, y le mereció más premios que todo el resto de su carrera. (Foto: amanecemetropolis.net)

Soledad Huete en la serie de Tele 5 Siete Vidas le proporcionaría su mayor éxito y reconocimiento, y le mereció más premios que todo el resto de su carrera.
(Foto: amanecemetropolis.net)

Resulta chocante que acabe recordada como La Sole. Es lo que tiene la maquiavélica tele.  Que sus collejas a Paco Gimeno sean lo que permanezca en la memoria. Una mujer con malas pulgas, un  sentido del humor ácido y un profundo compromiso político. Probablemente lo único en común entre actriz y personaje, porque por lo demás,  Amparo Baró era un ser entrañable. Así me lo pareció cuando intercambié un par de palabras con ella cuando le dieron el premio de La casa del actor, curiosamente junto con otro de esos actores que se vieron marcados por el tiempo que les tocó vivir: Alfredo Landa.

Entró en el teatro de la mano de Adolfo Marsillac, en el TEU (Teatro Español Universitario) en 1957 y acabó formando su propia compañía junto a Luis Prendes, Elvira Quintanilla y Manuel Galiana.

Amparo Baró (Foto: Fundación Diario Madrid)

Amparo Baró
(Foto: Fundación Diario Madrid)

Toda una vida sobre las tablas que para ella tenían una magia especial aunque sería la pequeña pantalla la que la llevara a la fama. Así fue su participación en Siete Vidas, donde la pareja que hacía con su hijo interpretado por Javier Cámara se ganó el corazón de todos, la que la puso en boca de todos y luego pasó a El club de la comedia y un papel de gobernanta en El Internado.

Un merecido Goya por Siete mesas de billar francés y una inolvidable Nora, la protagonista de Casa de muñecas de Ibsen se podrían mencionar como puntos álgidos en una carrera que lo que tuvo fue la constancia y el tesón como característica.

Nos ha dejado a los 77 años por un cáncer y ya echo de menos sus pescozones, pero también a la mujer capaz de emocionar con su voz rota y esa mirada lúcida. Una de esas actrices de siempre,  que se curtió con los Estudios Uno y las novelas de Televisión Española.

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