Llegan los Oscar III: Birdman

birdmanposterNueva York suena a jazz. El teatro se mueve a ritmo de jazz. Birdman es una compleja partitura de jazz.  La (esperada) vuelta de Alejandro G. Iñarritu a la dirección tras Biutiful es como una improvisación de nueve actores sobre una melodía. Una jam session sobre el teatro, el cine, los sueños y la fama.

Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) nos muestra como un actor de taquillazos, que había logrado la fama por un papel de superhéroe ya caído en desgracia, intenta demostrar su talento adaptando, dirigiendo y protagonizando en Broadway un texto de, nada menos que, Raymond Carver. Más allá de sus problemas con la principal crítico de teatro del New York Times, su principal enemigo es su propio subconsciente vestido de pájaro. Él se cree su propio personaje y trata de convencerse de que debería volver a la tranquilidad de su vida anterior. También tendrá problemas con el niño bonito de las tablas, que sólo toma como real lo que vive en el escenario resultándole irreal el resto de su vida. Una obra de meta-cine y de realismo mágico al mismo tiempo.

Iñárritu comenzó en el violento cine mexicano (Amores perros) para luego ir evolucionando en su estilo narrativo. Sería una frase hecha decir que es su trabajo más maduro, cuando cuenta en su filmografía con una película como 21 gramos, pero sí se puede decir de ella que es redonda. Cuesta trabajo ponerle un pero, salvo quizás la poca delicadeza de su final (parece que le cuesta trabajo acabar la película).

Birdman-01Michael Keaton se hizo con el Globo de oro como Mejor actor de comedia y, sin duda, parte como serio candidato a repetir. Yo, que me decantaba por Cumbebatch tuve que tragarme mis palabras al ver su interpretación de Riggan, un personaje con el que el actor muchas veces parece reírse de sí mismo (¿alguien ha olvidado los Batman de 1989 y 1992?). Un trabajo en el que alguien (yo) no confiaba mucho cuando entró en la sala (más bien nada). Mea culpa. Sin embargo, Keaton se lleva el gato al agua y llega incluso a ganar el duelo que mantiene con Edward Norton que de nuevo vuelve a firmar una interpretación digna de Oscar en un papel cómico en el que despliega toda su capacidad para hacerse odioso.

Pero no sólo ellos dos, Zach Gakifianakis, Naomi Watts, Emma Stone, todo el reparto realiza una interpretación portentosa. Stone, como hija ex drogadicta del superhéroe caído en desgracia, estuvo nominada en los Globos de Oro sin éxito y aquí repite aunque no parece que su interpretación vaya a desbancar a la de Patricia Arquette, que es de las pocas opciones reales con las que contaría Boyhood.

231Los puntos fuertes de las películas de Iñárritu son el guión y la música. En este segundo apartado no ha conseguido colarse entre las candidatas, sí lo ha hecho en el de Guión Original. Y es una historia redonda, llena de diálogos brillantes y humor negro. Iñarritu, junto con N. Giacobone y A. Dinelaris han creado un texto sólido con personajes complejos. El principal escollo es completamente opuesto a su estilo, y también lo es para el premio a Mejor dirección. Se trata del proyecto de longitud bíblica de Richard Linklater.

Como toda gran película se apoya en tres patas fundamentales: interpretaciones sobresalientes, guión sólido y una música que le da ritmo y que oscila entre la música clásica y el jazz, marcando con la percusión el desarrollo de la trama. Todo ello bajo la batuta de Iñárritu que sigue empleando sus planos largos y vacíos en los que el espectador escucha pero no ve y tiene que imaginar lo que está pasando fuera de ese pasillo en el que no ocurre nada. Y junto a ellos, dinámicos travellings que persiguen a los personajes por las tripas del teatro.

Humor, dolor y sangre, la base del teatro, llevada a la gran pantalla por un director que sigue huyendo de los estereotipos en su cine. Si finalmente no es elegida la mejor película del año, sin duda merecería serlo.

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