Carminho: Mi mayor triunfo es poder ser libre y honesta

1507-1«El fado es una cosa muy misteriosa, hay que sentirlo y hay que nacer con el lado angustioso de las gentes, sentirse como alguien que no tiene ni ambiciones, ni deseos, una persona…, como si no existiera. Esa persona soy yo y por eso he nacido para cantar el fado» Esta declaración de Amália Rodrigues podría suscribirla plenamente Carminho que dos años después de Alma nos presenta su tercer trabajo, Canto, consolidándose como presente y futuro de la música portuguesa.

Carminho, considerada como fadista de registro dramático capaz de transmitir dolor y sufrimiento con su voz clara y redonda, transforma esa faceta en este nuevo trabajo que mantiene el mismo sentimiento y garra que la caracterizan aunque con un estilo más ligero y apasionado.

Maria do Carmo Rebelo de Andrade, Carminho, ya escuchaba fados en el vientre de su madre, la fadista Tereesa Siqueira. Comenzó a cantar en público a los 12 años en el Coliseo de Lisboa. Cursó estudios de mercadotecnia y pasó un año como voluntaria en India, Camboya, Timor y Perú, que “… me ayudó a resolver mis angustias y me hizo decidirme en cuerpo y alma por el fado”. A su regreso grabó su primer disco, Fado (2009), uno de los álbumes más esperados en Portugal y mejor disco de 2011 según la revista británica Songlines Magazin. En 2012 supera el listón que supuso su anterior trabajo con el lanzamiento de Alma. en el que, a pesar de notarse más madurez y una voz más trabajada, mantiene la fuerza, sencillez, profundidad y sentimiento al interpretar y le da una proyección internacional realmente importante.

Presentación de Canto en el CCB (Centro Cultural Belem) de Lisboa. (Foto: Publico Portugal - Nuno Ferrera Santos)

Presentación de Canto en el CCB (Centro Cultural Belem) de Lisboa.
(Foto: Publico Portugal – Nuno Ferrera Santos)

En este disco, que incluye temas de Marisa Monte y Caetano Veloso, se nota la influencia brasileira que contribuye a dar una superior dimensión a su voz acompañada por unos excelentes arreglos musicales. Se trata de una influencia consciente derivada de sus vivencias en Brasil donde grabó con Chico Buarque, Milton Nascimento y Nana (“Mi meta como artista”, dice) para la edición brasileña de Alma. “Esto fue así, como resultado de mis experiencias en Brasil. Hay mucha libertad aquí, el pensamiento, la composición, la escritura, la asociación. Artistas viejos cantan a los artistas jóvenes, los hombres cantan palabras de mujer y las mujeres cantan palabras de hombre. Todo esto es una libertad que me inspira, incluso sin ir a la literalidad de este espíritu brasileño, porque tengo mi propia identidad”, declaró la cantante. En este tercer trabajo Brasil es una presencia que determina la dirección de la marcha.

También se advierte en el disco una cierta timidez, tal vez por la responsabilidad que supone debutar, con solvencia, como autora y compositora en Andorinha y Contra a Maré o revelar a jóvenes letristas desconocidos como Martim Vicente que escribió A canção pensando en su voz e interpretada de manera sublime.

belfest101La despedida, la nostalgia y la distancia impregnan del disco. También la naturaleza que utiliza como metáfora y defensa de una manera de ser. Así lo atestiguan temas como Sol, eu e tu (Caetano Veloso), que originariamente era una samba y se convirtió en fado, o Chuva no mar (Marisa Montes). “Adoro esas imágenes de la naturaleza tan presente en la obra de los poetas populares del fado y la samba. Arrancan lo más humano de las cosas más simples”, ha manifestado Carminho.

No caeré en la tentación de comentar cada uno de los temas del álbum. Probablemente cada día, incluso cada momento, mis sensaciones serían diferentes. Es el conjunto lo que le da solidez. Un trabajo salpicado de temas que transmiten sentimiento, desgarro y ternura. Es lo que tiene lo “jondo”, el fado, como el flamenco, el tango o el blues, es melancolía, nostalgia, fatalismo y frustración. Las pequeñas historias del vivir cotidiano de los barrios humildes. En una de sus canciones más celebres, Todo esto es fado, Amalia Rodrigues canta: “Amor, celos, ceniza y fuego, dolor y pecado. Todo existe; todo es triste, todo esto es fado”.

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