Desde los tejados, al mundo

regreso_a_itaca_32042Hay películas que son necesarias. No hablo de buenas ni malas, sino necesarias. Muchas veces, no son más que una excusa para parar un rato y pensar, aunque sólo sea en el trayecto desde el cine a casa. Cuando volvía de ver Regreso a Ítaca tardé en ponerme a oir música. Me paré a escuchar los sonidos de la ciudad que son los que acompañan los títulos de crédito de la última cinta de Laurent Cantet, el director de La Clase.

Es cine francés, rodado en castellano y sobre Cuba. Sobre Cuba o sobre el miedo. El guión lo firma el propio director junto con el escritor cubano Leonardo Padura. Una historia sobre dejarnos robar aquello que nos pertenece y que debería ser nuestro por derecho propio: la libertad de ser. No mejores ni peores, no justos o injustos. Sino de ser. Es cine sobre personas que se enfrentan en un momento dado a sus propias vidas, a lo que dejaron por el camino y a lo que les ha llevado a ser lo que son, que en muchas ocasiones no es aquello con lo que soñaban.

La excusa es sencilla: la vuelta de Amadeo a La Habana después de 16 años viviendo entre Madrid y Barcelona. Eso lleva a cinco amigos a la terraza en la que solían reunirse y hacer fiestas cuando eran jóvenes y creían. ¿En qué? Probablemente en que podían cambiar el mundo que veían desde aquel tejado. Artistas, pensadores, médicos que se quedaron por el camino y se vieron arrollados por una realidad, la cubana, en la que como en muchos otros lugares el miedo es el arma más potente a la que se enfrentan los ciudadanos.

Escena-filme-Retorno-Itaca_CYMIMA20141203_0011_13Cuando un grupo se reúne después de tanto tiempo el tono siempre comienza siendo ligero, divertido. Lo primero que se recuerdan son las cosas buenas. Las amables. Pero conforme el ron y la noche avanzan, los reproches tanto tiempo callados, la sinceridad oculta por los buenos modales, acaba surgiendo y cada uno se ve enfrentado a lo que ha tenido que hacer por sobrevivir, aquello a lo que ha renunciado y que dejó por el camino. La amistad es eso, dicen, poder decirle al otro lo que piensas que hizo mal.

Cantet ha rodado esta historia en primeros planos de los cinco actores (Néstor Jiménez, Jorge Perugorría, Isabel Santos, Fernando Hechevarría y Pedro Julio Díaz Ferran) y prácticamente sin música. Los cinco están brillantes, humanos, cercanos, sinceros, y eso que toda la historia no es más que una larga conversación. Sin más. Sin menos. Con un largo diálogo, ininterrumpido que da rabia no poder rebobinar muchas veces. Pararlo para pensar un poco en lo que están diciendo porque parece que te lo dijeran directamente a ti. Son cinco personajes reales, de carne y hueso a los que resulta fácil ponerle otras caras, otras circunstancias y otras vidas pero los mismos sentimientos.

Retour à Ithaque _ Return to Ithaca (Foto película) 7069Una película dura en muchos momentos, divertida en otros, poco complaciente, política porque todo en la vida es política y más en una sociedad en la que, como en la cubana, todo estaba teñido por la ideología de los gobernantes. Una película para masticar durante largo tiempo y que disfrutar, como sus protagonistas, en torno a una larga cena con los amigos.

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