Manuel Molina, otro gitano en el firmamento.

Manuel-MolinaHace apenas unos meses a Manuel Molina Jiménez le diagnosticaron un cáncer para el que se negó a recibir tratamiento. Su última voluntad era cantar y morir en un teatro. La madrugada del martes 19 de mayo fallecía en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), a sólo unos días del homenaje que su hija Alba Molina había preparado y que tuvo que suspenderse al verse agravado su estado de salud.

Manuel Molina fue un músico, cantaor y poeta gitano poco conocido para la gran masa. No se prodigaba en actuaciones y como mucho será recordado para la mayoría como el de Lole y Manuel, la letra y música de Lole, como le gustaba definirse, pero El Tío Manuel es uno de los grandes y llamado a ser leyenda.

El flamenco goza en la actualidad uno de sus mejores momentos. Ha salido de los espacios que le eran habituales y se escenifica en grandes teatros y llega a protagonizar eventos culturales de gran magnitud dentro y fuera de España siendo objeto de nuevos procesos de consumo cultural. Gran parte de este proceso se inicia a principios de los setenta. Uno empieza a indagar y en cada etapa, en cada punto de inflexión, aparecen indefectiblemente dos nombres: Ricardo Pachón (algún día, más pronto que tarde, alguien debería acordarse de él) y Manuel Molina (Jiménez), Manuel a secas, El Tío Manuel.

 

La Banda Smash con Manuel en el centro

La Banda Smash con Manuel en el centro

Hijo del guitarrista de Algeciras Manuel Molina “El Encajero”, comenzó a los 12 años, en 1960, formando con Antonio Cortés Chiquetete y Manolo Domínguez El Rubio el trío Los Algecireños primero, y luego Los gitanillos del Tardón. En 1971 entró a  formar parte del grupo andaluz de rock progresivo y raíces flamencas Smash de la mano de su manager Ricardo Pachón. A Manuel “aquellos melenudos” no le hacían mucha gracia, pero aceptó cuando Pachón le prometió librarlo de la mili. “…gracias a los Beatles y Pink Floid, descubrí que había algo más que flamenco…”, y con Lole y Manuel (1972) consiguió “demostrar que el flamenco es algo de todos” y el flamenco – fusión entró en escena.

Lole y Manuel

Lole y Manuel

A partir de ese momento las fusiones del Flamenco con otras músicas se multiplican con resultados muy diversos y desiguales. Algunas encuentran continuidad y otras no resisten el paso del tiempo y desaparecen. Los aires aflamencados se hacen habituales en las músicas más comerciales y se incorporan otros instrumentos de percusión, cuerda y viento. Todo a partir de Manuel Molina, a través de Manuel Molina. Porque Manuel ha estado ahí todo el tiempo, casi anónimo, callado, detrás de intérpretes tan diversos como Triana, Alameda, Medina Azahara, Diego Carrasco, Ketama, Chano Domínguez, Niña Pastori, Kiko Veneno, Los Delinquentes…

Manuel Molina, gitano sencillo, humilde, tranquilo, El genio que nunca cruzó las piernas para tocar la guitarra, se ha reunido ya con Camarón y Paco de Lucía, ¡bueno debe andar San Pedro!

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