Ladrones de almas

Foto: Facebook Berlin Café

Foto: Facebook Berlin Café

Han pasado dos horas y comienzo a poder hablar.  A pensar aún no. Y pido disculpas porque no hay fotos: estaba tan embobada que hasta se me olvidaron. Parte de mí se ha quedado con ella.  O ella conmigo. En el Berlín Café,  que bien podría haber sido cualquier otro sitio.  Daba igual.  Estaba su voz. Y con ella mis fantasmas. Aurora García’ Sextet. Sólo hay una palabra para definirlos: Jazz.

Tan suavemente como ella acariciaba el brazo de Martín García nos acariciaba su voz. Desde la primera nota. Sentada en su taburete,  su brazo nos guiaba y su cuerpo se mecía al ritmo del bajo y el piano. Reconozco que soy enamoradiza y que cuando me entrego lo hago sin condiciones. Y esta rubia madrileña me tiene a sus pies.

Había intentado adivinar como sonaría en este estilo.  Conozco el género aunque no suelo ir a conciertos.  Es de esas cosas que uno se pone a oscuras en casa. Para que cale la suavidad de Billie o la rabia de Aretha.  Los tirabuzones rítmicos de John o la inteligible melodía de Dizzie. Y las comparaciones son odiosas.  Y sin embargo después de Without you sólo pude dar las gracias y marcharme a casa. Mi alma se quedó en la sala.

No sólo hubo momentos íntimos.  El jazz es mucho más y hubo tiempo para improvisaciones virtuosas (portentosa la de batería) . Hubo tiempo para esa trompeta rota que suena tan a Nueva Orleans.  Hubo tiempo para bailar y batir palmas. Para ser libres, guiados por Ray Charles. Para volver atrás a los 20, a los 30, a los 50, un repertorio clásico y bien construido, hilvanado en dos partes, una primera sobre una historia de traición y venganza y una segunda donde comenzamos con Lady Day (Billie Holiday) y acabamos con Lady soul (Aretha Frankling). El jazz es el estilo musical de los corazones rotos (con permiso del blues y el country) o anoche lo fue. Y de la revancha. Del inconformismo. Y de la expresión pura de la creatividad de un conjunto de músicos que empastaban a la perfección.

Montaje: La Espuma de los días - Kike

Montaje: La Espuma de los días – Kike

Recuerdo que hace años, vi a un crooner en la Sala Galileo, casi en familia. Ahora se llama Michael Bubblé. También recuerdo haber visto en distancia muy corta a un pianista bajito que se ha convertido en Jamie Cullum. No creo que tarde mucho en tener que pelearme por una entrada para poder escucharles, así que ahora que aún se puede sentir el roce del saxo sobre la piel, la vibración del contrabajo en las tripas y sus brillantes ojos azules en los de una, os recomendaría que no os los perdierais.

Serán imaginaciones mías pero hasta me pareció que mis vaqueros se transformaban en una falda de tubo y ver a Philip Marlowe bebiendo bourbon en algún rincón mientras Jay Gastby hacia gala de su encanto en otra mesa y Boris Vian, como no podía ser de otra manera, se sentaba a mi lado.  Porque anoche,  Aurora, no estábamos en Madrid.  Tú y tu voz nos llevásteis muy lejos.  A mí, al reino de mis sueños.

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