Lección de vida

Foto: La información.com

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¿Qué es teatro?  Preguntas, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es teatro…? Teatro eres tú.  Y eso que ya te conocía y te había visto,  Héctor Alterio.  Pero la otra tarde,  con tu interpretación de ese cínico y desmemoriado profesor, me arrastraste a tu mundo.

Ya hemos escrito sobre El estanque dorado. Lo hicimos a su paso por Cádiz. Pero nunca es tarde para revisarlo. Han vuelto a recalar en Madrid, en el Teatro de Bellas Artes. La historia es una historia dura, dramática. Un padre punzante y que ahora comienza a sufrir alzheimer. Una madre que hace lo que puede y una hija resentida que intenta olvidar y seguir adelante. Y sin embargo, la acción transcurre con la misma delicadeza con la que se mueve Lola Herrera por el escenario.

El título de la obra nos evoca esos días finales del verano,  cuando los colores comienzan a perder brillo, o de la vida. Ese final que obsesiona a Alterio que brilla por el desarrollo que hace del humor desde la primera escena en una hilarante conversación con una telefonista. Ambos resultan conmovedores y son capaces de mostrarnos a sus personajes con una sola mirada. Con un solo gesto.

Foto: luzvaldenebro.com

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Luz Valdenebro, a la que pude disfrutar en Urtain,  mantiene el tono en el enfrentamiento con las dos bestias escénicas que tiene como padres pero el tono decae, inevitablemente, en el caso de los otros dos integrantes del reparto. No sé si por sobreactuación o porque todo es tan natural entre Héctor y Lola que cualquier cosa que se ponga a su lado parece excesiva.

Magui Mira ha decidido dar un espacio largo a las transiciones de escena, dándole un ritmo pausado a la pieza, acompañada por la música de fondo y por esa naturalidad a la que hacía referencia antes.  A esa vida pausada de esa pareja de mediana edad, según ella, en el que el transcurso del tiempo ya no arrastra ningún sobresalto. Casi se puede sentir el viento entre las hojas de los árboles que a modo de fondo rodean el escenario.

Es una obra en la que se conjugan la delicadeza y la ternura con el cinismo y la socarronería, en la que los padres aprenden de sus hijos y los hijos de sus padres y en la que al final, un simple apretón en el hombro dice más que cualquier largo monólogo. Así que sí, eso es teatro, un grupo de personas creando vida sobre un escenario.

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