Las sombras ardieron

Foto: La Espuma de los Días - Helena

Foto: La Espuma de los Días – Helena

No es tan importante descubrir la pólvora cómo saber prenderle fuego. Las sombras se convirtieron en llamas la pasada noche de viernes en La Riviera y este invierno tardío que nos acecha no pudo hacer nada para impedirlo. Aurora and the Betrayers se vestían de largo llenando el recinto y presentado un segundo trabajo, Vudú, que no viene sino a confirmar el talento del grupo.

Shadows go away era un disco oscuro, que nacía de la rabia, o eso parecía, de un querer salir adelante a pesar de que las heridas seguían abiertas. Además, corrieron mucho para sacarlo, tenían prisa por comenzar a rodar, por darse a conocer y empezar a sonar en nuestras cabezas. Y lo consiguieron. Vudú es un disco mucho más enérgico y el primer tema que interpretaron, Fire, no hizo sino confirmarlo. Hecho desde la calma, desde la tranquilidad de quienes saben lo que tienen y cómo tienen que contarlo.

Ya os he hablado de la vocalista rubia. Que ahora solo por llevar la contraria se ha tenido de pelirroja, lo que le faltaba para terminar de rematar la faena en los temas cálidos, que anoche ocuparon la parte central del show, envolviendo la sala en un ambiente de nightclub. Pero en la actuación de La Riviera la banda sonaba como un trueno. El trabajo de Martín García como director musical de los Betrayers se ha asentado y ha creado un grupo cohesionado en el que las antiguas Siete Pulgadas y la frontwoman ya no presentan ningún tipo de fisuras.

Foto: La Espuma de los Días - Helena

Foto: La Espuma de los Días – Helena

José Funko y Alfonso Ferrer en el centro del escenario (guitarra y bajo) dominaban el espacio y se empujaban el uno al otro para atacar la siguiente nota. Y la complicidad entre el propio García (Martín) y el pianista David Schulteiss quedaba patente antes incluso de que empezaran a tocar y es que los dos probaron las teclas antes de que el director musical de todo aquello se volviera a su saxo.

En La Riviera se bailó, se saltó y se movieron las caderas a ritmo de los Betrayers, que es como decir a un ritmo muy de los mejores setenta pero sonando actual, con sus subidas y sus bajadas, con sus momentos para disfrutar de una voz cálida y aterciopelada que es capaz de subir a los mayores agudos cuando hace falta como si fuera un vocalista de heavy metal. No han descubierto nada nuevo pero han fusionado tantas cosas que parece y suena a nuevo, y si no, cuando menos suena a propio (que ya es mucho). Y lo mejor de todo es que consiguen que dejes de pensar a qué suenan y simplemente te dejes arrastrar por sus hechizos.

Foto: La Espuma de los Días - Helena

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Con un vídeo futurista de fondo, interpretaban, como primer bis, Turn into the light que acababa con un par de ojos bicolores mirando desde el fondo del escenario. Ni siquiera In the heat of the morning sonó extraña con David Bowie mirando desde el plasma como la pelirroja la hacía suya. Y es que es una de sus virtudes, llenar con su voz aquello que aborda. El repertorio comenzó fuerte (a Fire seguía Vodoo que da título a este segundo disco) para irse haciendo más íntimo, más soul, poco a poco y volver a relanzarse al final con un From love to hate que llegaba antes de los bises en el que pocos podían resistirse a bailar.

Y conste que nosotros lo avisamos… Como no os deis prisa llegaréis tarde a la fiesta. El año pasado llenaban la Joy,  con varios invitados de lujo. Anoche ellos solos llenaban La Riviera y lo próximo podría ser el Barclaycard Center Arena.  Y si os descuidáis mucho, igual los podemos disfrutar en cuatro o cinco bolos en medio de una gira internacional. Así que, como decía Whitman, coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela y si podéis, id a verlos ahora, que en las distancias cortas todo suena mejor.

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