Rockabilly made in Cantabria

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Foto: lolasartphoto.com

Fotos cedidas por lolasartphoto.com

Hay públicos que definen un concierto. Y este era de botas de punta y patillas anchas. Dentro del ciclo de conciertos Son Estrella Galicia, los Deltonos delataban en la sala Sol su ritmo rockabilly. Mucha guitarra clásica, ritmos sureños y público bailando con una cerveza en la mano. Y desde el fondo de la sala yo volvía a plantearme la eterna duda con el mainstream (o música de masas).

No recuerdo bien pero creo que fue Paco de Lucía el que dijo que a el le valía más un ole dicho por un gitanillo en el momento adecuado que un aplauso largo cuando no tocaba. Quizás anoche hubiera menos público del que debiera. Quiero decir que en la sala quizás habría cabido más. Pero todo el que estaba sabía lo que hacía allí. Disfrutar. Y con esto no quiero decir que la sala estuviera vacía pero es pequeña y lo comparaba con los grandes conciertos anodinos de 20.000 personas.

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Foto: lolasartphoto.com

Ganar dinero con lo que haces debe estar muy bien, dicen. Pero ganar dinero a cualquier precio, ¿tiene sentido? Supongo que es la diferencia entre el músico y el que se quiere ser artista, para que una masa le adore, independientemente de lo que haga cuando se sube al escenario.

Venían con su disco Salud!  bajo el brazo. “Me va a costar encontrar un título tan fácil para aprovechar” bromeaba el Hendrik. Su música es ágil y pegadiza,  de esa que aunque no la conozcas mucho te hace seguir el ritmo de la batería con el tacón y el de la guitarra con la cadera.  Son cántabros pero tienen el eco de las pick ups por largas interestatales. Como dice el estribillo de salud de cuando el rock tenia un rol y un chat era un debate.

Es curioso que desde los escenarios se anime incluso a votar, pero en varias ocasiones de las pocas interrupciones que tuvo el concierto, alentaron al público, heterogéneo entre jóvenes recién llegados y rockeros de toda la vida. “Por las segundas veces, y espero que no haya una tercera”, alentaba justo antes de entonar, precisamente, Segunda vez.

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Foto: lolasartphoto.com

La música se encadenaba con la música en una sucesión de riffs y estribillos pegadizos, a los que quizás faltaba algo de base, quizás un piano o en otros una mandolina, y el público seguía pidiendo más tras apenas una hora comenzaban los bises. Hay esos horarios de los bares de Madrid… Y curiosamente comenzaban con el vocalista solo a la guitarra y con un solo que volvía a transportarme a Memphis. Y yo, que no bebo whisky, estuve a punto acodada junto a la barra de pedirle a Jenny, seguro que la camarera se llamaba Jenny en aquel momento, un bourbon.

Si hay algo que caracteriza algunos conciertos es la sensación de montaña rusa. Temas rápidos se encadenan con medios tiempos, baladas, para luego remontar y dejar al público arriba. Generalmente con una canción de cierre que si bien más lenta o más rápida define al anfitrión. Pero si hay algo que caracterizó el concierto de los Deltonos del pasado sábado fue la constancia. Desde que lanzaron la pelota al aire no dejaron que esta cayera en ningún punto. Algo a lo que el público respondió a la perfección.

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Foto: lolasartphoto.com

Y así, la noche comenzaba como acababa, conmigo acodada en la barra mirando a jóvenes y no tan jóvenes moverse al ritmo de las guitarras de un grupo que se arrancaba a cantar en inglés y bromeaba en la segunda tanda de bises con que si las tocaban todas iban a durar más que Springsteen (haciendo referencia al concierto de más de 3 horas y media que el boss dio en la capital, aunque ellos no llegaron a tanto) mientras yo golpeaba el suelo con el tacón de mi bota, os juro que las llevaba para la ocasión, mientras Jenny me sonreía displicente mientras fregaba unos vasos.

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